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domingo, 24 de marzo de 2013

Acá no se habla con desconocidos!

Esa fue la explicación de mis amigos cuando les conté que, mientras caminaba por el centro de Curitiba, me sorprendió un chaparrón ostentoso, y que debido a que yo no tenía ni el más mínimo de los apuros, me quedé esperando que escampara en una esquinita en la que había un techo sobresaliendo que daba refugio de la lluvia. La ventana delante de la cual estaba parado ofrecía un cómodo y panorámico asiento para dos personas que, al contrario del resto, no tenían ganas de correr en vano para no mojarse.

martes, 12 de marzo de 2013

La Feria de Curitiba

Y dejen me decirles que no es cualquier feria. Es precisamente LA feria.
El trayecto que hice durante el 2012, desde Tierra del Fuego hasta Colombia, me llevo por muchas ferias. Mas grandes, mas pequeñas, mas o menos concurridas. Pero ésta de Curitiba, hasta ahora se lleva mi primer puesto.




Mucho, pero mucho mas grande de lo que se ve en ésta foto. Lo que pasa es que el único edificio que ofrece una vista muy panorámica estaba cerrado al público. No obstante, los brasileros son muy amables, entonces no tienen inconveniente alguno si uno solicita subir al segundo piso o terraza para tomar algunas fotos




sábado, 9 de marzo de 2013

Ayahuasca

Dejando de lado las reflexiones sobre los modos y los porque, que seguro ya leíste en ¿Se puede ser parte?, les cuento mi experiencia.

El día después de la Malicahua... pffff, lo dormí todo, recuperando energías para la Ayahuasca.
Desde las 11 o 12 de la mañana, Marcos y su hijo estuvieron cocinando la mezcla de raíces y hojas. A las 7 de la tarde cuando caía el sol y se despertaba la selva, me acerqué al cobertizo dónde ardía el fuego para conversar con ellos esperando la hora apropiada para comenzar con el ritual.

¿Se puede ser parte?


Un tiempito atrás, mientras estaba en Argentina, surgió en una conversación la historia de cuando tomé Malicahua y Ayahuasca. Y como suele suceder con estos temas, fue muy interesante la discusión sobre el por qué ir tras esa vivencia.
Yo no estoy de acuerdo con todo ese debate que se suscita cada vez que surge el tema de las plantas alucinógenas que para ciertas culturas son algo sagrado y ancestral.
Lo más común es encontrarse con alguien que critica el hecho de consumirlo solo como una experiencia alucinógena, alegando que esas plantan contienen una espiritualidad de la que no todos somos dignos. Que es un ritual nacido en comunidades milenarias con una cultura que no conocemos, y que por lo tanto, no deberíamos acceder a eso solo por mera curiosidad.
Entonces, el argumento es muy contundente e impone la idea, o la concepción, de que para ser merecedor de la Ayahuasca o la Malicahua, uno no debería pagar por hacerlo, tampoco ir en busca de eso preguntando a todo el mundo en dónde encontrarlo, si no que sería mejor ir a convivir con una comunidad un tiempo considerable, conocerlos, "formar parte de su cultura".
Y remarco "formar parte de su cultura" porque ahí está mi contrapunto. Considero que no se puede formar parte de una cultura a la que se va a conocer, visitar o convivir por dos semanas, dos meses, dos o diez años. Si uno vuelve a su casa, a su país, con su familia, nunca fue parte de esa cultura, solo fue un visitante, cualquiera halla sido la cantidad de tiempo que permaneció. Si uno se va y vuelve a Argentina, Filipinas, Mongolia, México, Bélgica, o de dónde quiera que sea, es esa la cultura a la que perteneció, pertenece y pertenecerá, y si estuvo en la selva, con los Shuar, los Aymara, o cualquier comunidad amazónica, sólo fue de paseo, pudiendo conocer mas profundamente, o no tanto, ese mundo tan diferente de las sociedades a las que está acostumbrado y de las que realmente forma parte.
Yo viví por cinco meses en Ecuador y no considero en lo más mínimo que haya formado parte de la cultura del país, si de la sociedad, y fui parte de la ciudad dónde vivía y de su rutina, pero la cultura es algo mucho mas profundo. Incluso viviendo ahí, siempre preferí desayunar con mate que con café ecuatoriano.
En fin, creo que si alguien quiere ser parte de una determinada comunidad selvática para ser digno y merecedor de la experiencia con esas plantas, debería elegir a esa comunidad para ser un miembro de ella el resto de su vida, hasta el día de su muerte. Y creo que deben existir muy pocas, o ningunas,  personas en el mundo que hayan dejado todas sus posesiones mundanas y materiales para vivir para siempre en la selva. Las plantas están ahí y tenemos acceso. Depende de cada persona el contexto, el ámbito dónde lo realice y el motivo y la inspiración por la cual va en busca de ellas.

Yo atravesé todo Perú esquivándole a la venta de la Ayahuasca como si fuera pan caliente. Había investigado mucho, había intentado aprender acerca de eso antes de salir de viaje, y era algo que yo quería hacer, pero que no estaba desesperado por encontrar, mas bien deseaba que se me presentara la oportunidad. Y así fue. Un día me visitó mi amigo Bernhard antes de volverse a Austria y me contó que lo habían invitado a la selva, que iba a ir unos días y que esperaba poder tomar Ayahuasca. Entonces me díó el contacto, y dos meses después, cuando volvía a las rutas fui.

Lo importante, creo, que es no tomarlo como una diversión. Para mi no era solo una experiencia alucinógena. Yo estaba transitando el mejor momento de mi vida, estaba en la cumbre de la felicidad y la satisfacción personal, hasta ahora. Y a sabiendas de que la planta proveía un viaje espiritual, interior, hacia lo mas intenso del ser humano, me pareció el momento perfecto. Así que por eso me resisto a la crítica del que pone como base para la experiencia el "formar parte, o no, de una cultura".

martes, 5 de marzo de 2013

Señora Catarata

El mundo está lleno de poetas. Tantos y tan buenos, en cada pueblo, en cada idioma. Incluso son poetas muchos que todavía no se dieron cuenta de que lo son, o que no se animan a serlo.
Esos poetas tienen la capacidad de hacernos comprender el mundo desde lo romántico, desde lo lírico, desde el alma. El que escribe, escribe con el alma. Las historias, cortas, largas, de horror de amor, cada suceso del mundo, puesto en papel por la pluma de un poeta, deja siempre una marca, una sensación, una emoción, una pizca de muchas cosas en quienes las leen.
Pero, por suerte, el mundo tiene cosas para dejar sin palabras hasta el más poeta de los poetas.

Antes de ir había leído mucho, había visto fotos, había intentado imaginarlo. Pero lisa y llanamente es algo que supera. Lo mas fácil es quedarse mudo ante tan violenta, gigante y hermosa naturaleza. Particularmente, sentía una inmensa alegría por ver una de esas cosas que hacen que el hombre se sienta pequeñísimo, desnudo, indefenso, abrumado...

Desde que llegué al alugar estaba pensando y armando un futuro post. Por la mente me desfilaban una lista interminable de hermosuras, de poesías, de frases, de ideas de como escribir, de tantas cosas que fue imposible acomodarlas para que saliera algo digno de referirse a ellas.
Así que en esas ando estos días post-cataratas, tratando de encontrar las palabras para escribir acá. Y siento que cualquier adjetivo que busque en el diccionario se va a quedar cortito.

Muchas veces soñé con como sería poder estar en uno de esos lugares sin la bataola loca de turistas que se agolpan como si estuvieran en un hormiguero humano, pero, esta vez, todos juntos son tan nada frente al estruendo monstruoso y devorador de la Garganta del Diablo, que poco importó cuántos eran y que tan cerca y bulliciosos estaban.

A falta de más palabras, fotos...











viernes, 1 de marzo de 2013

Guía de viaje a dedo: Posadas - Puerto Iguazú.

Bueno, como primera recomendación, traten de alimentar el karma para que, el día que decidan salir a hacer dedo, Misiones no los castigue con una tormenta. Y aunque suelo ser muy cuidadoso con la dieta que le propino a mi karma, parece no haber sido suficiente para la provincia del Litoral.
Después de Sábado y Domingo de un calor infernal en Posadas, de esos que mezclado con la humedad, hacen que la única forma de no transpirar como testigo falso, sea quedarse abajo de la ducha fría, el Lunes tempranito, bien tempranito (7 am) ya estaba en la salida de Posadas esperando por la sublime detención de algún conductor.

Como dije, Misiones no se apiadó de mi, y a las 07:20 am desató un diluvio bíblico que no paró hasta las 11 de la mañana. Por suerte estaba refugiado, pero me empapé igual, por que al pasar de los autos y camiones debía salir del maternal refugio que me brindaba el alero de una caseta de Información Turística para poder ser visto por los conductores.




Cuando le pregunten a algún local hacia dónde ir para hacer dedo, seguramente les digan que vayan a "Garita", que es un puesto policial, dónde yo estuve hasta que la tormenta paró.
Bueno, no es un buen lugar. Desde dónde sea que estén en Posadas, lo mejor es llegar hasta la terminal de buses urbanos llamada "Transferencia" y desde ahí tomar un bus que los lleve hasta "La Candelaria" 

El área metropolitana de posadas es bastante extensa, por lo que deben alejarse bastante para poder hacer dedo. El tránsito en Garita es muy fluido, y no hay filtro de autos que viajen a lugares muy cercanos o pueblos mas alejados. Justo después de ese lugar se detienen los buses de larga distancia, muy cerca del único lugar que parece ser bueno para hacer dedo, ya que los conductores salen del control policial muy apresurados y una vez que tomaron velocidad es difícil que se detengan.

En La Candelaria hay un cruce con un semáforo y desde ahí ya es mucho mas fácil que alguien los lleve.
Las distancias en Misiones son muy cortas, pero igualmente no fue muy fácil hacer dedo. Tuve que esperar bastante tiempo hasta que alguien se detuviera, por lo que si alguien les ofrece llevarlos hasta el próximo cruce o pueblo, es mejor subirse.
Es muy probable que lleguen de a tramos cortos, pero seguros. No se olviden del cartelito, yo no lo llevé y creo que hubiese sido de gran ayuda. Lleven varios cartoncitos dónde ir escribiendo el nombre del siguiente pueblo para que sea más fácil que alguien pare.

Yo pude llegar haciendo dedo hasta El Dorado. Desde ahí no pude seguir a dedo. Otra vez llovía, ya eran las 15hs y solo había avanzado alrededor de 200km en 8 hs. No quería llegar muy tarde a Iguazú y la ciudad dónde estaba es bastante grande, por lo que llegar hasta otro lugar dónde hacer dedo tomaría bastante tiempo.

Así que paciencia, y si viajan en parejitas seguro les será mas fácil. La pareja tiene ese "no se que" de encantador para los conductores que hasta ahora no consigo imitar.