Translate/Traducir

jueves, 26 de diciembre de 2013

El año nuevo puede comenzar en cualquier día del calendario.

Nacés, salís del vientre de tu madre y lo primero que pasa es que un absoluto desconocido, sin el más mínimo interés por lo que está sucediendo, corta el cordón que te une naturalmente al ser que te creó. Luego te pone en una balanza, metálica, helada, para pesarte, te refriegan con una toalla áspera, te estiran cruelmente para medirte (¿a quién carajo le importa cuánto medís y cuanto pesas?).  Tenés dos minutos de contacto con ese ser que te creó y te llevan a una sala y te mezclan con otros 20 a los que les acaba de suceder lo mismo, y tu padre, el ser que más te ama en éste mundo, tiene que mirarte desde atrás de un vidrio. MAL! MAL!
Así nacemos, así nos da la bienvenida éste mundo. Te privan del momento único e irrepetible que es nacer de una forma correcta. Deberías nacer en la casa de tu madre, en su habitación, en una cama, un hogar cálido. Lo primero que deberías sentir al nacer es el contacto con la piel desnuda de tu madre, desnudo, ensangrentado, arrugado, feo, pero perfectamente hermoso para los ojos del único ser que es capaz de transmitirte un amor que no tendrá igual jamás en tu vida.. Pero ese ser, tiene miedo. Fue condicionado durante toda su vida para que, en ese momento único también para ella, tenga miedo. Tiene miedo de que algo totalmente natural salga mal. Y ese miedo, tal vez inconsciente, que ella te transmitió, te va a acompañar durante toda tu vida, o hasta el momento en que te despiertes y digas "¡¡¡ESTO ESTÁ MAL!!!".

lunes, 16 de diciembre de 2013

Veo Veo: Un libro (¿Uno solo? No puedo!)

Es imposible. Bah, tal vez no, pero para mi sí. ¿Cómo uno? ¿Uno solo entre tantos y tantos y tantos? No es que haya leído mil, pero una treintena sí. ¿Cómo hago para elegir uno, UNO, solo uno y contarles sobre ese, solo ese?
Busco, busco, le doy vueltas al asunto, a ver si puedo, si me sale, si me decido por uno, pero no. No hay caso. Claro que hay alguno que se lleva más puntos que otro, que otros, pero tengo la particularidad de haber siempre elegido mis lecturas con anticipación. Por eso considero que tiene mucho que ver en qué momento de tu vida estás a la hora de decidir qué libro leer. Fueron muy pocos los libros que me regalaron sin que ya los tuviera en la lista, o hubiera ya pensado en ellos para leerlos en algún momento. Y encima, esos libros que cayeron de sorpresa, eran buenos libros y resultaron en lecturas grandiosas, imperdibles.
Me quejo abiertamente sobre el tema ganador de éste último Veo Veo del año!!!!. Había otros que me copaban muchísimo, pero este me ganó, no puedo cumplir con la consiga de escribir sobre UN libro.
Pero, claro, no por eso iba a dejar de escribir. Y, aunque siguiendo dentro del tema "libros", rompo las reglas! (Sí señor! Sí carajo!), decido escribir sobre varios libros.

¿Por qué varios? Por que, como decía antes, siempre elegí qué leer. Entonces eso tiene mucho que ver con el momento de mi vida en el que me encontraba a la hora de leer tal o cual libro. ¿Entonces qué? ¿Hago algo así como una línea de tiempo de los libros que leí en orden cronológico contando cómo era ese momento de mi vida en que leía cada libro? (Aseguro que podría hacerlo) Pfff... No! Un bodrio. Malísimo. Extensísimo!

viernes, 15 de noviembre de 2013

Veo Veo: Un encuentro... con la montaña.

Mi encuentro con la "montaña que echa humo" (Chaltén)

Uff... he tenido tantos encuentros y reencuentros en lo que va de estos dos años de nomadismo. He conocido a personas que dejan una marca para siempre en timeline de la vida y, creo, que también la he dejado yo. Las huellas más indelebles del camino la dejan las personas, de eso no tengo duda. Eso y la particular comunión que puede generarse entre uno mismo y algo natural (como con las noctilucas o unas cataratas), marcan hitos en el andar que quedan para toda la vida.

Así es que se me puso difícil elegir algo para éste Veo Veo. Pero entre personas, lugares, cosas y fenómenos hubo uno que ganó la pulseada por ser el culpable de que yo haya llegado a esto de escribir para la dinámica de éste mes.





viernes, 1 de noviembre de 2013

Dos años después

Me di cuenta ayer, recién ayer, mientras estaba atrincherado en el fondo de mi campera de invierno, de la que a duras penas asomaba tímidamente el dedo pulgar cada vez que pasaba un vehículo en esa dirección norte que nunca puedo evitar por ser de tan al sur. Estaba haciendo dedo en el mismo lugar, el mismo día, a la misma hora, pero dos años después. Dos años después de haber andado y desandado esta gran sudamérica. Dos años después de haber recorrido (si no le pifio mucho) alrededor de 35.000 km entre idas y vueltas. Dos años después estaba en el punto de partida, ahí dónde había estado cuando todavía ni sabía, ni esperaba, ni imaginaba todo lo que iba a venir.























viernes, 9 de agosto de 2013

Veo Veo: Callecitas

Veo Veo: Calles

Amo las calles. Me encantan, me gusta llegar a nuevos lugares y salir a caminar para perderme por las calles y andar por dónde no se dónde ando, escrutando cada esquina, cada puerta y cada ventana.
Las calles pueden parecer todas iguales, partiendo de la concepción de que están en todo el mundo. A dónde sea que vayamos encontramos calles o rutas o caminos, que al fin y al cabo cumplen la misma función, están para ser transitados.
Existe una gran similitud y una fuerte conexión entre las calles y los humanos: estamos en cualquier lugar del planeta. Dudo que exista una calle en el mundo que no sea caminada. Lo mismo que un humano que no tiene calle, camino o ruta que pisar, debería preguntarse si realmente es un ser humano.

Todas son tan iguales y tan distintas a la vez. Hay calles de conducta intachable, perfectamente rectas, derechas desde su nacimiento hasta la eternidad. Y las hay rebeldes, quebradizas, zigzagueantes, ondulantes, serpenteantes, esquizofrénicas  y de esas que parece que vienen de la guerra, llenas de trincheras. O de esas perfectas que parecen traídas del cielo. Y las que suben, como cuestan, y las que bajan, como alivian.

Hay calles que están tan lejos, pero tan intrínsecamente conectadas con sus primas lejanas. Estoy en Mérida, Venezuela y encontré una calle gemela de otra que conocí en Cuenca, Ecuador.
La mayoría de las pobres calles viven una eternidad desapercibida, mientras que unas pocas (en comparación) gozan de moderada o grandísima celebridad. La calle del mercado, la calle de los desarmaderos, la de las tiendas de ropa, la de las panaderías, la de los bares, la de los artesanos, la de los hoteles, la más larga, la más ancha y la más angosta.  Y por supuesto las principales. Las reinas de las calles, las que todos andan y todos quieren andar, los locales y los visitantes, los forasteros. Estas calles son las más aclamadas. En ellas todo se encuentra y todo lo está y todo lo tienen y todo lo dan  por que todo lo son.


Mi amor por las calles y algunas, solo unas pocas, de las tantas que anduve en éstas fotos.

Taganga - Mi cumpleaños - Palomino

Taganga está situada en una bahía de cara al oeste, por lo que el océano, en este recoveco, carece de oleaje, lo que lo convierte en una piscina de aguas cálidas y transparentes dónde nadar es un verdadero placer. 
Por ser mi cumpleaños me di el exuberante lujo de auto-regalarme un snorkel, que terminó por ser el único motivo que justificó la prolongación de mi estadía en éste lugar. Nunca había hecho snorkel.  Fue mi primera vez y una revelación. Desde ese momento no pude parar, se me hizo una adicción. Y es que de repente tenía al alcance de la mano todo lo que solo había visto por televisión en los últimos 20 años. Peces, muchos, de todos los tamaños, de todos los colores, con alas, fluorescentes, unos que cambian de colores, pulpos (que también cambia de colores), morenas, erizos (madre mía!!! Esos erizos!!), pez globo (inflado también), cardúmenes enormes de peces de todos los colores. Para poner todo en una palabra: Maravilloso!!! (y me quedo corto).

lunes, 15 de julio de 2013

Veo Veo: Sonrisas del Amazonas

Ya llevaba seis días de navegación a través del Río Amazonas para llegar desde Santarém hasta Tabatinga y entrar a Colombia. Durante todos estos días me pasaba la mayor parte de las horas de sol sentado en la proa, escrutando de punta a punta y minuciosamente todo lo que veía. Las casas ahí, en la selva, en el medio de la nada, los delfines, los cielos, los árboles, las estrellas, los tucanes... la gente. Ante la imposibilidad de bajarme del barco a toquetear todo o preguntar cosas que quería saber a ellos que ahí viven, en esas casas sobre palotes en el agua, me dedicaba a mirarlos. Agarraba la cámara, aprovecha el zoom de 42X y les investigaba las caras, las casas, las ropas, las lanchas, los botes, los niños y todo lo (poco) que tenían al rededor. Intentaba imaginarme a mí mismo viviendo ahí, haciendo las cosas que ellos hacen con las cosas con que las hacen. Intentaba imaginarme una vida sin asfalto, sin cemento, sin autos, sin motos, sin internet!! Y sin duda pensaba en los chicos, y los miraba y de cierto modo me veía a mi, por que yo me críe afuera, jugando a la pelota, a las escondidas, en los juegos de la plaza. Y ahí estaban ellos, jugando con los árboles, con el agua y a veces una pelota. Y un día vi lo que quería ver. Vi las sonrisas más sonrisas que he visto jamás en un niño. Y quiero ponerlos en contexto: en el exacto centro de la selva Amazónica, la más grande del mundo, vive gente y vive sonriendo.




























viernes, 12 de julio de 2013

Cartagena, pero de noche

A ver... ¿dónde me había quedado? Ahhh sí! Habíamos llegado a Bogotá y estábamos en el plan de llegar a la costa para mi cumpleaños.
Bogotá no nos resultó muy productivo. Es que mas que pasear por los lugares típicos y aprovechar el tiempo para ponerse al día con amigos, la ciudad no cuenta con demasiadas cosas por explorar. Si bien los recitales, fiestas, ferias y esas cosas están presentes. Creo que lo mejor está en los alrededores de Bogotá, ir a pueblitos, lagos, montañas, cosas para las que se necesita otro tiempo y otro presupuesto. Así que, lisa y llanamente, nos dedicamos a vaguear con nuestro amigo Mauricio y disfrutar de la buena atención familiar colombiana.






















viernes, 21 de junio de 2013

A dedo por Colombia y unas cositas más!


Que es difícil, que todos tienen miedo, que nadie lleva a nadie, que tengan cuidado, que es peligroso, bla, bla, bla, bla....
No hay con qué darle, cada vez que uno dice que va a salir a la ruta a hacer dedo, los pronósticos de los locales son así de desalentadores. Pero es simple, es la visión de alguien que nunca lo ha hecho.
La cosa es que en esta visita a Colombia los viajes de autostop van saliendo mejor de lo que esperaba.
Esta vez empezamos desde Popayán a Cali, distancia corta y una fácil salida desde la primera ciudad a un buen lugar para hacer dedo.

jueves, 20 de junio de 2013

Guía para viajar a Tierra del Fuego


Tierra del Fuego, indudablemente, es un destino añorado por muchísimas personas al rededor de todo el mundo. A cada persona que he encontrado en mi peregrinaje (incluso argentinos) les genera cierta admiración o una expresión de "ufff" o "wow" el saber que provengo de esas tierras tan lejanas.
Entonces acá les acerco unos datos interesantes por si están planeando su viaje al "Fin del Mundo"




















domingo, 2 de junio de 2013

Volver a Colombia

Y quedó atrás el Brasil de los miedos, pero no de los míos, de sus miedos. Ante mi y otros vagabundos extranjeros con los que compartí viaje, éste país, que aparentemente vive de fiesta, se sacó la careta.
No me gusta generalizar, pero en líneas generales encontré en el pueblo brasilero todo lo contrario a lo que vende para el exterior. Gente poco y nada amable, con miedo a todo, desconocedores de todo lo que está mas allá de los límites de su propia ciudad. Desunidos, indiferentes. ¿Solidaridad?... No, gracias. El miedo a todo y a todos, en la balanza, pesa mas que cualquier cosa buena que puedan hacer. Cristiana hipocresía. ¿El amor y la fe en Dios?... Sólo en stickers, calcomanías y de la boca para afuera. Abunda la falta de predisposición para brindar cualquier ayuda, por más mínima que sea, a alguien que no se conoce.

viernes, 31 de mayo de 2013

Brasil (la verdad de la milanesa)

Volvía. Lo sentía, lo anhelaba, lo soñaba. Volvía a Colombia desde Brasil. Cumplía otro objetivo inmenso que me había propuesto unos meses atrás. Volvía al país de dónde no debí haberme ido, o al menos no debería haber entrado al aeropuerto para terminar en Buenos Aires después del frustrado viaje a Austria por culpa del fatídico paso por Panamá.

Pero antes de entrar en Colombia no puedo pasar por alto las sensaciones que me dejó Brasil, o más que sensaciones, mejor dicho, la verdad del backstage.
Brasil anda por la vida y por el mundo disfrazado de carnaval. En cualquier sillón, de cualquier casa, de cualquier ciudad, de cualquier país del mundo al que llegué una imagen de tv, noticia en la radio, columna de un diario, o la clase de noticia que fuere, Brasil siempre vende carnaval, sonrisas, fútbol, alegría y pasión. El conocimiento general y colectivo afirma que Brasil es un país alegre que vive de fiesta entre concheros, caipirinha y balonpié. Que los hay, los hay! Pero yo le esquivé a eso y me fui en busca del Brasil profundo, ese que no sale en Lonely Planet (eso sí, primero me dí el gusto y me fui de parranda por Curitiba, Río de Janeiro y Sao Paulo).

martes, 21 de mayo de 2013

Un día por el Río Amazonas

Amanece el Amazonas y te regala la verde espesura de su selva, los blancos y grises de sus nubes, el río espejado, delfines y un café sentado en proa servido con los rayos tenues de un sol tímido, escondido.










miércoles, 8 de mayo de 2013

Amazonas parte 4: Manaus - Tabatinga

Y llegó lo último. El último viaje en barco a través del Amazonas. Seis días a bordo, nada mas ni nada menos y empezaron así.
Me las rebusqué para poder conseguir una autorización e ingresar al puerto, subir al barco que quería tomar y hablar con la administradora e hija del dueño, para convencerla de que hacer un intercambio entre descuento en el pasaje y publicidad de su barco en mi blog. Y lo conseguí. Como verán, cumplo con mi palabra y a la derecha de la pantalla pueden ver el logo de la compañía Itaporanga y sus datos. Mitad de precio y la incredulidad, mezclada con un poco de envidia, de mis gringos compañeros de viaje, que juntos llegan a la conclusión de que "eso es cosa de argentinos".

sábado, 4 de mayo de 2013

Amazonas parte 3: Santarém - Manaus

Y llegué a Santarém, después de 5 días a dedo y unas últimas 12 horas de bus (por esas cosas del clima).
Hace rato que se acabó eso de las ciudades limpias y prolijas de Brasil. Santarém es un desastre. La basura, la mugre y los buitres, en el paisaje, se sobreponen a los kilómetros de pintorescos barcos atracados en el puerto. El calor y la humedad son insoportables. Llego a las 12 en punto del mediodía, busco un hotelucho de esos que me sientan bien, y salgo a hacer las averiguaciones por los barcos a Manaus y a recolectar información sobre Alter do Chao, el paraíso prometido por mi amigo L´erne.
Barcos todos los días, como la lluvia. Otra vez el aguacero y la noticia de que Alter do Chao prácticamente no tiene playas ni lugares para acampar, por esto de que sigue y sigue lloviendo. Entonces, ante la imposibilidad de disfrutar a pleno de playas y días de acampe solitario, comiendo frutas y castañas de los árboles, decido que Alter do Chao quedará para otro viaje.

miércoles, 24 de abril de 2013

Amazonas Parte 2: Cuiabá - Santarém


El sábado después del mediodía llegué a Cuiabá. Recién terminaba de llover así que por suerte el calor no era problema. Pero problema fue que cuando fui a la parada del bondi para esperar por uno que me lleve hasta el centro, dos garotos se acercaron curiosamente con la intensión de robarme todo lo que tenía.  Safé, por suerte,  sin más que unos minutos de susto durante los cuales pude preservar la calma, mi integridad física y humana y mis pertenencias. Entonces me tomé el bondi y pedí bajar en la plaza central. Sin mucho preámbulo, Cuiabá es horrible, hasta ahora la ciudad más fea, descuidad y sucia que he conocido.

sábado, 13 de abril de 2013

Amazonas Parte 1: Sao Paulo - Cuiabá

Amaneció el Jueves, temprano (no tanto), y arranqué. ¿A dónde voy para hacer dedo en una ciudad de casi 20 millones de chimangos? Hay que salir, no queda otra. Así que ahí fui. Tome dos bondis hasta el cruce de dos autopistas gigantes, el cruce mas enorme que he visto hasta ahora. Obviamente ahí es imposible poner el dedo, así que tenía que caminar un poco hasta la próxima estación de servicio. De repente todo el sol y el calor, que hasta entonces no había visto nunca ni en Curitiba ni en Sao Paulo, se me vino encima a las 12 del medio día. Yo, sin gorra, ni gorro, ni sombrero, ni nada. El sol de lleno. Por delante 1718 km de viaje. Las mochilas a la espalda y al pecho. Seis km para caminar. Cruzando peajes por la misma barrera que los autos, caminando entre el tránsito y el paredón de contención =).

miércoles, 10 de abril de 2013

De Sao Paulo al Amazonas

Después de casi casi dos semanas en Sao Paulo, disfrutando de la buena compañía y de todo lo que la ciudad mas grande de Sudamérica puede ofrecer (poco menos de 20 millones de habitantes), mañana temprano empiezo a viajar, a dedo, con rumbo al amazonas. Son unos tres mil kilómetros hasta llegar a Santarém, desde donde espero poder tomar un barco a Manaus y luego una sucesión de diferentes barcos, o barquitos, hasta Tabatinga, en la frontera con Colombia y Perú.
La idea es llegar en 2 o 3 días hasta Cuiabá, capital del estado de Mato Grosso, y desde ahí subir los restantes 1400 km hacia Santarém en un largo tramo recto en dirección norte por la rurta 163.
Por ahora solo la idea, dentro de unos días veremos como va y si a la Pacha no le disgusta mi andar y me deja transitar libremente.

martes, 2 de abril de 2013

Carioca Adventures

Me desbordaba la alegría por haber comprobado, mediante la propia experiencia, que la bondad y la solidaridad humana siguen vivas, y contra todos los pronósticos, en Brasil también.
Primero fue Igor, motorista do camiao de 26 años que, esforzándose mucho para leer mi cartelito estrategicamente escrito en inglés que decía "Any distance to Río Janeiro", se detuvo y me llevó casi unos 300km (de un viaje de 800). Después apareció Christiano, de 35 años, que toma 10 pastillas por día para combatir la depresión, que lo ponen hiperactivo mientras maneja, en soledad, un camión de 28mts de largo y varias toneladas de peso (y hay quienes piensan que uno está loco por no tener un trabajo y una vida sedentaria en una ciudad).

domingo, 24 de marzo de 2013

Acá no se habla con desconocidos!

Esa fue la explicación de mis amigos cuando les conté que, mientras caminaba por el centro de Curitiba, me sorprendió un chaparrón ostentoso, y que debido a que yo no tenía ni el más mínimo de los apuros, me quedé esperando que escampara en una esquinita en la que había un techo sobresaliendo que daba refugio de la lluvia. La ventana delante de la cual estaba parado ofrecía un cómodo y panorámico asiento para dos personas que, al contrario del resto, no tenían ganas de correr en vano para no mojarse.

martes, 12 de marzo de 2013

La Feria de Curitiba

Y dejen me decirles que no es cualquier feria. Es precisamente LA feria.
El trayecto que hice durante el 2012, desde Tierra del Fuego hasta Colombia, me llevo por muchas ferias. Mas grandes, mas pequeñas, mas o menos concurridas. Pero ésta de Curitiba, hasta ahora se lleva mi primer puesto.




Mucho, pero mucho mas grande de lo que se ve en ésta foto. Lo que pasa es que el único edificio que ofrece una vista muy panorámica estaba cerrado al público. No obstante, los brasileros son muy amables, entonces no tienen inconveniente alguno si uno solicita subir al segundo piso o terraza para tomar algunas fotos




sábado, 9 de marzo de 2013

Ayahuasca

Dejando de lado las reflexiones sobre los modos y los porque, que seguro ya leíste en ¿Se puede ser parte?, les cuento mi experiencia.

El día después de la Malicahua... pffff, lo dormí todo, recuperando energías para la Ayahuasca.
Desde las 11 o 12 de la mañana, Marcos y su hijo estuvieron cocinando la mezcla de raíces y hojas. A las 7 de la tarde cuando caía el sol y se despertaba la selva, me acerqué al cobertizo dónde ardía el fuego para conversar con ellos esperando la hora apropiada para comenzar con el ritual.

¿Se puede ser parte?


Un tiempito atrás, mientras estaba en Argentina, surgió en una conversación la historia de cuando tomé Malicahua y Ayahuasca. Y como suele suceder con estos temas, fue muy interesante la discusión sobre el por qué ir tras esa vivencia.
Yo no estoy de acuerdo con todo ese debate que se suscita cada vez que surge el tema de las plantas alucinógenas que para ciertas culturas son algo sagrado y ancestral.
Lo más común es encontrarse con alguien que critica el hecho de consumirlo solo como una experiencia alucinógena, alegando que esas plantan contienen una espiritualidad de la que no todos somos dignos. Que es un ritual nacido en comunidades milenarias con una cultura que no conocemos, y que por lo tanto, no deberíamos acceder a eso solo por mera curiosidad.
Entonces, el argumento es muy contundente e impone la idea, o la concepción, de que para ser merecedor de la Ayahuasca o la Malicahua, uno no debería pagar por hacerlo, tampoco ir en busca de eso preguntando a todo el mundo en dónde encontrarlo, si no que sería mejor ir a convivir con una comunidad un tiempo considerable, conocerlos, "formar parte de su cultura".
Y remarco "formar parte de su cultura" porque ahí está mi contrapunto. Considero que no se puede formar parte de una cultura a la que se va a conocer, visitar o convivir por dos semanas, dos meses, dos o diez años. Si uno vuelve a su casa, a su país, con su familia, nunca fue parte de esa cultura, solo fue un visitante, cualquiera halla sido la cantidad de tiempo que permaneció. Si uno se va y vuelve a Argentina, Filipinas, Mongolia, México, Bélgica, o de dónde quiera que sea, es esa la cultura a la que perteneció, pertenece y pertenecerá, y si estuvo en la selva, con los Shuar, los Aymara, o cualquier comunidad amazónica, sólo fue de paseo, pudiendo conocer mas profundamente, o no tanto, ese mundo tan diferente de las sociedades a las que está acostumbrado y de las que realmente forma parte.
Yo viví por cinco meses en Ecuador y no considero en lo más mínimo que haya formado parte de la cultura del país, si de la sociedad, y fui parte de la ciudad dónde vivía y de su rutina, pero la cultura es algo mucho mas profundo. Incluso viviendo ahí, siempre preferí desayunar con mate que con café ecuatoriano.
En fin, creo que si alguien quiere ser parte de una determinada comunidad selvática para ser digno y merecedor de la experiencia con esas plantas, debería elegir a esa comunidad para ser un miembro de ella el resto de su vida, hasta el día de su muerte. Y creo que deben existir muy pocas, o ningunas,  personas en el mundo que hayan dejado todas sus posesiones mundanas y materiales para vivir para siempre en la selva. Las plantas están ahí y tenemos acceso. Depende de cada persona el contexto, el ámbito dónde lo realice y el motivo y la inspiración por la cual va en busca de ellas.

Yo atravesé todo Perú esquivándole a la venta de la Ayahuasca como si fuera pan caliente. Había investigado mucho, había intentado aprender acerca de eso antes de salir de viaje, y era algo que yo quería hacer, pero que no estaba desesperado por encontrar, mas bien deseaba que se me presentara la oportunidad. Y así fue. Un día me visitó mi amigo Bernhard antes de volverse a Austria y me contó que lo habían invitado a la selva, que iba a ir unos días y que esperaba poder tomar Ayahuasca. Entonces me díó el contacto, y dos meses después, cuando volvía a las rutas fui.

Lo importante, creo, que es no tomarlo como una diversión. Para mi no era solo una experiencia alucinógena. Yo estaba transitando el mejor momento de mi vida, estaba en la cumbre de la felicidad y la satisfacción personal, hasta ahora. Y a sabiendas de que la planta proveía un viaje espiritual, interior, hacia lo mas intenso del ser humano, me pareció el momento perfecto. Así que por eso me resisto a la crítica del que pone como base para la experiencia el "formar parte, o no, de una cultura".

martes, 5 de marzo de 2013

Señora Catarata

El mundo está lleno de poetas. Tantos y tan buenos, en cada pueblo, en cada idioma. Incluso son poetas muchos que todavía no se dieron cuenta de que lo son, o que no se animan a serlo.
Esos poetas tienen la capacidad de hacernos comprender el mundo desde lo romántico, desde lo lírico, desde el alma. El que escribe, escribe con el alma. Las historias, cortas, largas, de horror de amor, cada suceso del mundo, puesto en papel por la pluma de un poeta, deja siempre una marca, una sensación, una emoción, una pizca de muchas cosas en quienes las leen.
Pero, por suerte, el mundo tiene cosas para dejar sin palabras hasta el más poeta de los poetas.

Antes de ir había leído mucho, había visto fotos, había intentado imaginarlo. Pero lisa y llanamente es algo que supera. Lo mas fácil es quedarse mudo ante tan violenta, gigante y hermosa naturaleza. Particularmente, sentía una inmensa alegría por ver una de esas cosas que hacen que el hombre se sienta pequeñísimo, desnudo, indefenso, abrumado...

Desde que llegué al alugar estaba pensando y armando un futuro post. Por la mente me desfilaban una lista interminable de hermosuras, de poesías, de frases, de ideas de como escribir, de tantas cosas que fue imposible acomodarlas para que saliera algo digno de referirse a ellas.
Así que en esas ando estos días post-cataratas, tratando de encontrar las palabras para escribir acá. Y siento que cualquier adjetivo que busque en el diccionario se va a quedar cortito.

Muchas veces soñé con como sería poder estar en uno de esos lugares sin la bataola loca de turistas que se agolpan como si estuvieran en un hormiguero humano, pero, esta vez, todos juntos son tan nada frente al estruendo monstruoso y devorador de la Garganta del Diablo, que poco importó cuántos eran y que tan cerca y bulliciosos estaban.

A falta de más palabras, fotos...











viernes, 1 de marzo de 2013

Guía de viaje a dedo: Posadas - Puerto Iguazú.

Bueno, como primera recomendación, traten de alimentar el karma para que, el día que decidan salir a hacer dedo, Misiones no los castigue con una tormenta. Y aunque suelo ser muy cuidadoso con la dieta que le propino a mi karma, parece no haber sido suficiente para la provincia del Litoral.
Después de Sábado y Domingo de un calor infernal en Posadas, de esos que mezclado con la humedad, hacen que la única forma de no transpirar como testigo falso, sea quedarse abajo de la ducha fría, el Lunes tempranito, bien tempranito (7 am) ya estaba en la salida de Posadas esperando por la sublime detención de algún conductor.

Como dije, Misiones no se apiadó de mi, y a las 07:20 am desató un diluvio bíblico que no paró hasta las 11 de la mañana. Por suerte estaba refugiado, pero me empapé igual, por que al pasar de los autos y camiones debía salir del maternal refugio que me brindaba el alero de una caseta de Información Turística para poder ser visto por los conductores.




Cuando le pregunten a algún local hacia dónde ir para hacer dedo, seguramente les digan que vayan a "Garita", que es un puesto policial, dónde yo estuve hasta que la tormenta paró.
Bueno, no es un buen lugar. Desde dónde sea que estén en Posadas, lo mejor es llegar hasta la terminal de buses urbanos llamada "Transferencia" y desde ahí tomar un bus que los lleve hasta "La Candelaria" 

El área metropolitana de posadas es bastante extensa, por lo que deben alejarse bastante para poder hacer dedo. El tránsito en Garita es muy fluido, y no hay filtro de autos que viajen a lugares muy cercanos o pueblos mas alejados. Justo después de ese lugar se detienen los buses de larga distancia, muy cerca del único lugar que parece ser bueno para hacer dedo, ya que los conductores salen del control policial muy apresurados y una vez que tomaron velocidad es difícil que se detengan.

En La Candelaria hay un cruce con un semáforo y desde ahí ya es mucho mas fácil que alguien los lleve.
Las distancias en Misiones son muy cortas, pero igualmente no fue muy fácil hacer dedo. Tuve que esperar bastante tiempo hasta que alguien se detuviera, por lo que si alguien les ofrece llevarlos hasta el próximo cruce o pueblo, es mejor subirse.
Es muy probable que lleguen de a tramos cortos, pero seguros. No se olviden del cartelito, yo no lo llevé y creo que hubiese sido de gran ayuda. Lleven varios cartoncitos dónde ir escribiendo el nombre del siguiente pueblo para que sea más fácil que alguien pare.

Yo pude llegar haciendo dedo hasta El Dorado. Desde ahí no pude seguir a dedo. Otra vez llovía, ya eran las 15hs y solo había avanzado alrededor de 200km en 8 hs. No quería llegar muy tarde a Iguazú y la ciudad dónde estaba es bastante grande, por lo que llegar hasta otro lugar dónde hacer dedo tomaría bastante tiempo.

Así que paciencia, y si viajan en parejitas seguro les será mas fácil. La pareja tiene ese "no se que" de encantador para los conductores que hasta ahora no consigo imitar.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Una re-vuelta


La vuelta inesperada al país me trajo, de sorpresa, una vuelta por lugares ya conocidos, y otros no, pero que esta vez iba a descubrir con otros ojos. 
Volví a Córdoba después de cuatros años sin visitar la provincia mediterránea. Conocí Santa Fe, mis pagos por herencia materna. Y por supuesto también vale mencionar el reencuentro con familia y amigos.
Así que estos son algunos lugares que tuvieron el honor de ser visitados por mi durante poco mas de estos dos meses en Argentina. 

Carnerillo es un pueblo de la provincia de Córdoba, ubicado al centro sur de la misma, a una hora de Río Cuarto y a 3 de la capital provincial. He visitado el pueblo de 2000 habitantes innumerables veces. Siempre igual, la misma gente, los mismo viejos, los mismos perros.
Es la clásica postal de esos pueblos que parecen dormir una siesta eterna, pero que esta vez pude ver con ojos diferentes. No solo por haber vuelto convertido en un viajero, si no que esta vez también vine acompañado de una cámara que me permitió ver más de lo que se ve a ojo de buen cubero.






También me dí una vuelta por Nono, dónde toda la vida del pueblo empieza y termina al rededor de la plaza y su paseo de artesanías. Mucho aire, mucho verde, mucha paz, mucha nada más allá de esa plaza.



De esos almacenes a la antigua



























Y así, casi sin quererlo ni pedirlo me di una vuelta por Santa Fe. Me enteré que a los santafecinos les puede faltar cualquier cosa, menos el liso (cerveza). Vi que les gusta mucho la pesca, pero que poco cuidan los ríos. También tuve la suerte de que justo el día después de que llegué, el padre de mi amiga Florencia, Don Trioni, se iba a pescar al Arroyo Leyes, y me invitó, y ahí fui.

Nunca me había subido a una lancha





















Devolviendo al pequeñín

Nunca había visto lechuzas, no así

Santa Fe



Rosario







































































































Y volví a Córdoba capital después de siete años...



























Y viajé en tren, por primera vez en mi vida, hasta Villa María...

Nunca había viajando en tren...

...y en el último vagón.


























Y me esperaba mi viejo en Potrero de Garay...































Y ahora me espera Misiones, las cataratas y Brasil.

Buen viaje y salud!!

jueves, 14 de febrero de 2013

Momento que me voy a Salento

Había entrado a Colombia con la idea fija: quería ir a pasar algún tiempo en el campo.
Tenía solo 25 días en los que quería esquivarle a las grandes ciudades... bah, no esquivarlas, pero no dedicarles la mayoría de esos pocos días.
Entonces con Rodrigo, mi compañero de viaje por un par de semanas desde Quito hasta Cali, intentamos ir a algunos parques dónde podíamos acampar y pasar varios días en contacto con la naturaleza. Así salimos a la ruta, a tirar el pulgar al viento, esperando que se hiciera carne esa hospitalidad colombiana que nos habían prometido. Bueno, no dudo en absoluto de esa mencionada hospitalidad, por que me han tratado de maravilla, pero no fue precisamente en la ruta dónde se brindaron al ciento por ciento. Puede haber sido que eramos dos, y eramos hombres, y masomenos grandes y tal vez un poco feos, la cosa es que el hitchhiking no dio frutos (lo que me hace pensar que es hora de que me consiga una acompañante femenina para salir a las rutas).
A eso le tuvimos que sumar, que las combinaciones de bondis que teníamos que hacer para llegar a esos lugares excedían nuestros respectivos, y planeados, presupuestos.

La cosa es que la primer parada fue Popayán, que es una de las ciudades mas antiguas y mejor conservadas de América. Es llamada "La ciudad blanca" por que todas las fachadas de su centro, casco histórico y alrededores están pintados de reluciente blanco, o "La Jerusalém de Sudamérica" por su celebración de Semana Santa. Muy aconsejable visitarla.
























El atasque de arepas y papas rellenas en esta ciudad me hizo pensar que había cometido el error de, justamente, atascarme muy pronto y creí que no iba a querer comer mas nada de eso durante el resto de mi estadía en Colombia. Error! Resulta que siempre vas encontrando un lugar dónde las hacen mejor que las de la última vez.
Lamentablemente mi pedorrísima cámara digital compacta decidió morirse durante la estadía en Cali, por lo que de esta preciosa ciudad casi no tengo fotos. Pero si llegan, no dejen de pasear por el barrio San Anotnio, y busquen en los alrededores del parque que lleva el mismo nombre a un señor que en la puerta de su casa vende arepas. Está solo a 1 cuadra y no trabaja Lunes y Martes, LAS MEJORES AREPAS DE TODA COLOMBIA... ah y no se asusten, son cuadradas.

Armenia fue la siguiente parada. La puerta del "Eje Cafetero" formado por dicha ciudad mas Pereyra y Manizales. El decorado navideño de Armenia (y de toda Colombia sin duda alguna) es imperdible. La verdad que poniendo en consideración la inversión municipal, el gasto vale mas que la pena. La población realmente disfruta y acompaña con sus propios decorados, especialmente el 7 de Diciembre, día de las velitas. En Colombia tienen un gran espíritu navideño, y aunque seguro no falte algún viejo refunfuñante que diga que es todo un negocio, es indiscutible que las ciudades tienen otra cara y la navidad les trae alegría a todos, desde el más pequeño hasta el mas anciano de los ancianos.















Salento, ahí llegué. Bosques de palmas de cera, su mayor atractivo, su sinónimo podría decirse. Imagino que la mayoría de los que llegan a Salento van con la intención conocer dichos bosques, en los que hay una enorme y hermosa cantidad de palmas de cera (palmeras). Palmas de cera se les llama, según pude averiguar, por que utilizan su extracto para fabricar cera.
Además de las palmas, en Salento existe una gran variedad de aves, que si bien nadie las mencionó como exóticas, son de gran atractivo por sus colores, su fisionomía y sus cantos.











También se encuentra un tipo de buitre que puede ser confundido con el Cóndor por su tamaño y su forma de planear, de hecho, sospecho que debe ser algún primo lejano y los lugareños lo promocionan como el Cóndor andino colombiano, pero no se dejen engañar.





No obstante estas curiosidades, lo que más llamó mi atención fue el colorido y el decorado de sus fachadas. Si bien es un pueblo muy pequeño, los alrededores de la plaza y su calle comercial principal ofrecen una combinación de colores que no deja de pedirte que la fotografíes.
No es muy grande y no toma mucho tiempo recorrerlo, pero sus locales de ventas artesanales te tendrán un buen rato con la boca abierta.