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domingo, 14 de octubre de 2012

Paraísos en extinción

Esto es algo así como de Tailandia y Colombia a Hawaii, y de Hawaii a Sudamérica.

Ok. Como es sabido, el aniversario del comienzo de la masacre y el genocidio mas grande que ha existido jamás, nos regala un fin de semana de vacación.
Esta vez tuve la oportunidad de ir por tres días a Vilcabamba, un pueblo situado en el "Valle de la Longevidad". Hermoso lugar, pueblo pequeño en cierto sentido muy parecido al Valle de Traslasierra de Córdoba.

Lo interesante fue que en la habitación vecina del hostal dónde nos hospedamos había una familia que estaba compuesta por un padre, Colombiano, que hacía 16 años se había radicado en Hawaii, según dijo, llegó a aquellas islas en busca de olas. La madre, Tailandesa, que después de estudiar en una universidad Californiana también se mudó a Hawaii. Y tres hermosos hijos, uno mas divino que el otro,  de 2, 4 y 7 años, nacidos en Hawaii.




Conversando con Iván, el padre, me comentó que el paraíso hawaiiano había empezado a morir hacía varios años. La migración constante, la búsqueda en masa de un lugar maravilloso en el mundo, convierte a esos pequeños y lindos lugares, poco a poco, en urbes super pobladas y les roba lo que tuvieron de paradisíaco alguna vez.

Me contó que las ciudades de Hawaii han crecido tanto que ya se observan barrios enteros de homeless (sin casa), barrios de gente que vive en carpas. Ya existen lugares en las ciudades dónde no es recomendable entrar, porque hay asaltos, y a veces violentos.

Wikipedia dice que Honolulu tiene 377mil habitantes, pero uno que vive ahí dice que tiene 1 millón y quizás un poco más.
En Hawaii practicamente no hay agua potable, sólo se obtiene mediante un caro proceso de potabilización. La comida es puro químico, el combustible es impagable, y con ese panorama, dice Iván, la vida es para los ricos y los ricos, como de costumbre, son la minoría.

También me contó lo que los noticieros no cuentan. Después del terremoto de Japón del 11 de Marzo de 2011, las islas hawaianas están afectadas por radiación y al parecer muchos se están yendo de Hawaii por esta razón. Efectivamente, Iván y su familia, van a estar los próximos cuatro meses recorriendo Sudamérica buscando un nuevo lugar para criar a sus hijos segura y sanamente.

Una noche compartimos un taxi con una pareja de londinenses que nos contaron que hay muchos procedentes de Hawaii en Ecuador, buscando un lugar seguro para vivir, escapando de la radiación.

Entre más charlas con Iván, concluimos en algo sobre lo que yo, particularmente, nunca había filosofado mucho que digamos. El tema fue el maltrato de los paraísos.

La vida enfermiza en las ciudades castigadas por la super población, la contaminación, los peligros, el estrés, la inseguridad, prácticamente obliga a las personas que tienen los recursos económicos, y cerebrales, necesarios a moverse en busca de lugares mas prometedores, ya sea para sus últimos años con los pies sobre la tierra, o para el resto de la vida de sus primogénitos.
Ahora, el problema aparece cuando muchas personas descubren un lugar que cumple con características saludables y deciden correr ahí y aglomerarse al mismo tiempo.













Pongo como ejemplo el lugar dónde conocimos a Iván y familia. Vilcabamba, famoso por estar situado en el Valle de la Longevidad, pueblos dónde, según las exageradas crónicas, ciertas personas han alcanzado los 130 o 140 años de vida, gracias a la pureza del aire y el agua.
Ok, esto sucedía, imagino yo, cuando el pueblo no pasaba de los 500 habitantes. Pero, ¿quién va a vivir 140 años ahora que son un poco más de 2mil los habitantes? y este número aumenta mes a mes.
El gran problema es que cuando viene alguien nuevo con la intención a instalarse, no tiene la intención de mantener el pueblo tal como lo encontró, si no que quiere tener internet en su casa, y quiere tv cable, y quiere un auto, y quiere una moto, y también pone un restaurante, y un hostal con pileta, yacuzzi, sauna, etc.
Así hace uno, y otro, y otro, y otro... Entonces ya son muchos cables, y muchas motos, y muchos autos, entonces hace falta otra estación de servicio.
Ahora también hay una gran cantidad de basura para desechar, y este es un país tercermundista, acá no hay planta de reciclaje, entonces tiramos la basura, no sólo de los habitantes sino, también, la de la gran cantidad de turistas, a un baldío a cielo abierto y de repente contaminamos el río.
Y así se nos van extinguiendo los paraísos, porque claro, lamentablemente, los que mandan son los pequeños jefes de color verde, que compran lo que quieren, dónde quieren y cuando quieren sin mucha oposición.

Por suerte, pude conocer Vilcabamba antes de que pierda su encanto, su hermoso sol y amaneceres y atardeceres de sueño, las calles tranquilas, todavía mas ruido de gallos y pájaros que de autos y motos, dónde hay tanta tranquilidad que ni los perros ladran de lo relajados que están, el río limpio y el aire puro. Les recomiendo que se apuren a pasar por allá.



















1 comentario:

  1. Genio! Me encanta que nos tengas al tanto de lo que pasa por allá arriba.
    Cuanta razón tenes, maldito es el egoísmo del ser humano..

    Te quiero!!
    Pi.-



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